La doble moral del Estado y la iglesia en la criminalización a Rilda Paco

El caso Rilda Paco ha visibilizado una vez más la unidad Estado – iglesia para cuidar mutuamente sus intereses, recurriendo  para este fin a la criminalización de la libertad de expresión a través del arte.

Funcionarios culturales (Secretarios de Cultura de la gobernación (MAS), de la alcaldía (MCSFA) y la Asociación de Conjuntos Folklóricos)  y representantes de la iglesia católica de Oruro anunciaron procesos penales contra la artista Rilda Paco, que uso la imagen de la virgen del Socavón en una pintura que crítica las contradicciones sociales que se observan en la fiesta en su honor -que se realiza junto al carnaval en Oruro.

En su defensa, Rilda explicó que el uso de la imagen de la virgen (pintada en tanga en medio de personajes folklóricos bailando con botellas de alcohol) representa los altos índices de alcoholismo y violencia sexual y física a mujeres en esta celebración religiosa. Rilda dijo tener la moral de hacer la crítica como artista orureña que respeta a los “verdaderos creyentes” de la virgen a los cuales pidió la entiendan.

En una reacción inmediata como casi nunca se da desde las instituciones del estado, todas estas autoridades que administran la fiesta del carnaval en Oruro junto con la iglesia, y sin más interpretación de la obra que, la falta de respeto a la imagen de la virgen y con eso a los orureños y su patrimonio,  amenazaron con castigar penalmente la acción de la artista.

Para la población no es un secreto la mercantilización que ha sufrido esta festividad. El millonario flujo económico que genera va más allá de los ingresos por turismo en la festividad; están todos los ingresos recaudados por los administradores en su organización: aportes individuales y por fraternidad, venta de puestos comerciales y sitios para espectadores, convenios comerciales con grandes empresas como las grandes cerveceras, etc. Es una enorme recaudación de la que la mayoría de la población orureña no sabe con claridad cuál es su destino. Lejos de todos los discursos de devoción desde las autoridades, el manejo de esos recursos parecería ser su único interés para que no se desprestigie esta fiesta religiosa.

Para estas autoridades, todos los dramas sociales que se observan en medio de esta fiesta, como las riñas por el alcohol y los casos de violaciones, violencia y feminicidios, son de responsabilidad individual y nada tienen que ver con la cultura alcohólica promovida (que directamente beneficia a las empresas “auspiciadoras oficiales del carnaval”) y la suma de ésta con la cultura machista, también acentuada con la fuerte cosificación del cuerpo de las bailarinas para vender el carnaval. Como ejemplo de esta hipocresía y “no importismo” por los dramas que vive su población, las autoridades no suspendieron la festividad después de la explosión que se llevó la vida de una familia completa en Oruro y más de cuarenta heridos. Este hecho indignó a la población que criticó duramente a las autoridades que dijeron que la fiesta debía continuar, demostrando una enorme indiferencia al dolor popular.

Reviviendo la inquisición

La iglesia católica es la otra actora de esta unidad para condenar a Rilma, su representante declaró que si la artista no hacía una retractación pública reconociendo la ofensa, esta institución levantaría también por separado una acción legal.

Pero así como la iglesia no reconoce su rol en la matanza de miles de mujeres acusadas de brujas junto con muchos hombres de ciencia que cuestionaron al régimen político y religioso de la época en el medioevo, tampoco reconoce que no ha dejado estas prácticas en la sociedad moderna de hoy, en la que todavía busca castigar toda expresión que vaya en contra sus “principios morales”.

Gracias a la iglesia y su alianza con este estado -que ahora constitucionalmente y en toda su hipocresía se dice laico- hoy todavía es una dura lucha la que se da contra el aborto como delito (que se lleva la vida de un promedio de 500 mujeres por año en Bolivia).

En el caso Rilda, la jerarquía eclesial promueve todo el odio en sus creyentes, que salen con amenazas públicas por las redes sociales condenando con una doble moral cristiana la pintura de Paco. Doble moral, porque nada dicen del mensaje detrás de la obra de la artista, aquel que critica el uso de esta creencia en la virgen para justificar conductas que moralmente siempre fueron condenadas por la “sociedad de fe”, como el alcoholismo, el sexo y la exhibición del cuerpo de las mujeres. La crítica de la iglesia es siempre superficial y sólo les sirve para luego justificar la “culpa” de las mujeres en las violaciones y los embarazos no deseados, y obviamente, nada dicen de la violencia machista que aprueban en respeto del “matrimonio para siempre”.

Con este nuevo ejemplo de persecución a los que se expresan para hacer crítica social o política, vemos una vez más como ninguna libertad democrática es respetada por el Estado capitalista y sus gobiernos. En este régimen social, nuestras libertades siempre tendrán un límite en la medida en que incomoden o lo cuestionen. A la juventud, las mujeres y a toda la clase trabajadora en su conjunto nos da un derecho para luego privárnoslo, ponerle límites  y hasta castigarnos -usando toda la esctructura estatal como la justicia-  por ponerlos en práctica. Vemos hoy como la libertad de expresión y de creencias religiosas son un discurso hueco de este falso Estado Plurinacional que se dice democrático y laico.

Desde Socialismo Revolucionario damos todo el apoyo a la artista Rilda Paco y ¡pedimos el cese de su persecución!

pintura_rilda

 

 

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